Google Cloud llama a las empresas a pasar de los pilotos de IA a la ejecución con impacto real
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Isaac Hernández, director general de Google Cloud para España y Portugal, defiende que el principal freno a la adopción de la inteligencia artificial es cultural y no técnico, y que los datos son tan importantes como los propios modelos
Isaac Hernández, Country Manager de Google Cloud para España y Portugal, abrió su ponencia con una afirmación que resumía el espíritu de toda su intervención: "Estamos en el lugar adecuado, pero no sólo eso, estamos en el momento adecuado". Para situar la magnitud del cambio en curso, recurrió a la comparación que Google utiliza internamente: "En Google nos gusta comparar el momento de la IA con lo que pudo ser la invención de la electricidad o del fuego, así de relevante".
Hernández no se quedó en las metáforas. Puso sobre la mesa ejemplos concretos del alcance transformador de la tecnología, como el caso de AlphaFold, que ha permitido predecir la estructura tridimensional de 200 millones de proteínas: "Eso es el equivalente a 4.000 millones de años de investigación que la IA nos ha dado a los seres humanos". Y aterrizó el debate en España con el ejemplo de Repsol, que trabaja con tecnologías similares y ha conseguido "ser 500 veces más rápido en la identificación de materiales que pueden mejorar sus procesos petroquímicos".
Los datos, antes que los modelos
Más allá de los grandes números, Hernández quiso llamar la atención sobre un elemento que no recibe suficiente protagonismo: los datos. "Nuestra experiencia es que no tenemos más impacto, y muchas veces se genera frustración dentro de las organizaciones, precisamente porque el data todavía no está suficientemente disponible". Su recomendación fue directa: "Si tenéis que elegir entre un responsable de IA o un responsable de data, en muchas organizaciones probablemente la respuesta correcta sea invertir primero en data para luego poder dar pasos sólidos, rápidos y de impacto en el tema de la inteligencia artificial".
El precio cae, las excusas también
Hernández destacó que el argumento del coste ha perdido fuerza de forma drástica. "Hemos bajado los precios en el consumo de tokens en los últimos dos años del orden de 50 veces. Muchas cosas en las que no salía el caso de negocio de aplicación de la inteligencia artificial el año pasado, si hoy lo revisitamos probablemente sí estemos en disposición de hacerlo".
En materia de infraestructura, compartió las cifras de inversión prevista por Google para 2026: 186.000 millones de dólares en capex. "Eso es del orden de 30 o 40 veces lo que costó el soterramiento de la M30 en un año y por una sola empresa", ilustró para dar escala a la magnitud del compromiso.
El problema es la cultura, no la tecnología
Con toda la arquitectura técnica desplegada, Hernández fue contundente al señalar dónde está el verdadero obstáculo: "La tecnología está preparada. La tecnología ya no es una excusa. El problema vuelve a recaer casi siempre en la cultura, en las personas, en cómo somos capaces de abordar un proceso de cambio con mayúsculas".
Advirtió que hay empleados que sienten la IA como una amenaza, pero defendió una visión diferente: "Va más de empoderar y de dar esos superpoderes que todos deseamos para poder llevar más productividad a nuestras empresas".
Del piloto a la escala
Hernández cerró con una advertencia sobre uno de los cuellos de botella más habituales: el salto del piloto a la producción. "Se pueden hacer pilotos en cuestión de horas, pero cuando queremos hacerlo en producción, cuando queremos llevar el máximo nivel de seguridad y hacerlo de una forma eficiente, ahí es donde muchos proyectos fracasan". Y reclamó una visión más ambiciosa: "No despreciemos la capacidad que tiene la IA de repensar por completo experiencias de clientes y el papel que nuestras empresas y organizaciones pueden jugar. La IA no sólo puede dar lo primero, sino que sobre todo también nos da lo segundo".




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