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El SaaS no muere, se redefine: Salesforce avisa de que la IA agéntica transformará las empresas de software, pero no las hará desaparecer

  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

Ana Alonso, vicepresidenta senior de Salesforce para el sector público en el suroeste de Europa, desmonta el concepto del "SaaS Apocalipsis" y defiende que el verdadero valor de la IA no está en los tokens que consume, sino en el trabajo real que genera


Ana Alonso, vicepresidenta senior de Salesforce para el suroeste de Europa, arrancó su ponencia comparando la irrupción de la IA agéntica con la llegada del teléfono móvil: una tecnología que empieza en la vida privada y acaba siendo completamente imprescindible. "Ahora mismo, ninguno de nosotros probablemente imaginaríamos nuestra vida sin un teléfono móvil en nuestras manos". Su tesis de fondo era clara: "En los próximos años cualquier organización será una organización agéntica, independientemente del sector del que estemos hablando".


El fantasma del SaaS Apocalipsis


Antes de desarrollar esa visión, Alonso abordó el debate que sacudió al sector tecnológico a principios de año. En enero y febrero, las empresas de software cotizadas sufrieron pérdidas masivas de valor en bolsa tras el anuncio de Anthropic de su modelo de generación de código mediante vibe coding. La promesa era inquietante: cualquier empresa podría generar sus propias aplicaciones con grandes modelos de lenguaje, sin necesidad de comprar software. Nació así el concepto del "SaaS Apocalipsis".


Alonso lo relativizó con perspectiva histórica: hace décadas, muchas organizaciones ya desarrollaban sus sistemas a medida, y acabaron abandonando ese modelo por sus problemas estructurales: "Primero, costes ocultos; segundo, proyectos muy largos; y tercero, dificultad de mantenerte a un nivel de innovación y de integración adecuado para lo que requería tu negocio". La promesa del vibe coding, argumentó, no resuelve esos problemas. "El código no es todo. Toda esta mañana hemos estado hablando de regulación, de protección de datos, de gobernanza del dato. Las aplicaciones muchas veces están embebiendo todo eso, con lo cual generar código no te genera automáticamente el valor que tiene una aplicación".


Y lanzó una pregunta estratégica: "¿Realmente las organizaciones quieren poner foco en reemplazar el coste que tienen en IT, que suele ser en torno al 8 o 10% de su coste total? ¿O quieren poner foco en usar la IA generativa y los agentes en lo que realmente les permite poner valor en el mercado, en lo que les hace diferenciales frente a su competencia?"


El trabajo real, no los tokens


Uno de los momentos más originales de la ponencia llegó cuando Alonso propuso cambiar la unidad de medida con la que el sector habla de inteligencia artificial. Frente al concepto de token, Salesforce prefiere hablar de agentic working units, unidades de trabajo agénticas. "El valor no es cuántos tokens consumo, sino cuánto trabajo real estoy haciendo, cuántas decisiones están haciendo mis agentes, cuántos flujos de trabajo me están resolviendo". Y cuantos menos tokens haya detrás de cada unidad de trabajo, más eficiente será la organización y menor su impacto energético y económico.


Para construir ese modelo de trabajo agéntico real, Alonso describió cuatro capas necesarias: una capa de conexión que unifique el acceso a humanos y agentes; una capa de agentes coordinados y orquestados; una capa de trabajo donde viven las aplicaciones tradicionales; y una capa de contexto que ancle todo en los datos propios de la organización para reducir las alucinaciones.


El problema del cambio de contexto


Alonso señaló también uno de los cuellos de botella menos visibles de la era agéntica: la proliferación de agentes de distintos orígenes está empezando a erosionar las ganancias de productividad que promete la IA. "Empezamos a tener tantos agentes que vienen de entornos distintos que el cambio de contexto para pasar de uno a otro está consumiendo gran parte de esa ganancia de tiempo". La solución pasa por un frontal conversacional unificado que incluya lo que llamó "nuestro mini yo": un agente personal capaz de actuar como representante del empleado dentro de la organización.


Alonso cerró desmontando el apocalipsis con un argumento sencillo: las propias empresas líderes en IA (Anthropic, OpenAI, Nvidia) no están prescindiendo del software empresarial, sino integrándolo. Citó al presidente ejecutivo de Nvidia: "Los agentes no sustituirán las herramientas, pero sí las utilizarán". Y remató: "El SaaS no muere, el SaaS se redefine. Pero sí que estamos en una revolución para las empresas de software".


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